Gueto judío

Por • 3 feb, 2011 • Sección: Lugares

El gueto judío de Roma es uno de los más antiguos guetos del mundo, ya que surgió sólo 40 años después de la de Venecia, que es el primero de todos. El término deriva del nombre del distrito Gheto de Venecia, donde había una fundición (exactamente Gheto de Venecia), donde los judíos de esa ciudad se vieron obligados a vivir. Otra teoría es que la palabra viene del caldeo “Geth” que significa “segregación”. El 12 de julio de 1555 el Papa Pablo IV, nacido Giovanni Pietro Carafa, revocó todos los derechos concedidos a los judíos y ordenó la creación del gueto llamado “serrallo de los judíos”, haciendo un lugar para ellos al lado del Teatro di Marcello.

Ghetto Judío, Roma

Ghetto Judío, Roma

Esta zona fue elegida por la propia comunidad judía, que en la antigüedad vivía en la zona del Aventino, y especialmente en el Trastevere, donde constituían la mayoría de la población. Aparte de la obligación de residir en el ghetto, los judíos, según lo dispuesto en el párrafo tres del decreto, tuvieron que llevar un distintivo que les hizo más reconocible: una gorra para los hombres y otro signo en la mujer para su fácil reconocimiento, en color glaucum o verde grisáceo. En el párrafo nueve, también tenían prohibido ejercer cualquier actividad comercial, excepto los trapos y la ropa usada. Inicialmente había dos puertas que se cerraban al anochecer y al amanecer se volvían a abrir. El número de entradas, el aumento del tamaño y la población del gueto, fue posteriormente ampliado a tres, cinco y ocho. El 6 de octubre de 1586, el Papa Sixto V revocó algunas restricciones y permitió que una pequeña expansión de la zona llegara hasta una zona de tres hectáreas.

Las vicisitudes que trajo la Revolución Francesa y las conquistas napoleónicas, incluso con años de retraso y durante un período limitado, cambió la vida de los judíos de Roma. El 10 de febrero de 1798 las tropas francesas al mando del General Berthier entraron en la ciudad. El 15 de febrero se proclamó la Primera República de Rumania y el 17 del mismo mes, en el gueto, en la Piazza delle Cinque Scole, se había levantado un “árbol de la libertad”; el día 20 el Papa Pío VI se vio obligado a abandonar Roma y el día después el comandante francés proclamó la igualdad de derechos de los judíos y su ciudadanía plena. Esta condición fue breve: en 1814, con el retorno definitivo del nuevo Papa Pío VII, los judíos fueron nuevamente encerrados en el gueto. En 1825, durante el pontificado de León XII, el gueto, cuya población había aumentado considerablemente, se fortaleció aún más. En abril de 1848, el Papa Pío IX ordenó derribar la muralla que rodeaba el ghetto. Con la proclamación de la República romana, en 1849, se abolió la segregación y los judíos fueron emancipados. Con la caída de la República, el mismo Papa obligó a los judíos a regresar a la vecindad, aunque ahora sin puertas y cercas.

En 1870, la conquista de la ciudad al Reino de Italia y el fin del poder temporal de los papas, el ghetto fue abolido y los judíos son hoy día iguales a otros ciudadanos italianos.

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