Fontana de Trevi

Por • 30 dic, 2010 • Sección: Monumentos

El escenario de la fuente está dominado por un carro en forma de concha, en la que se encuentra la gran estatua del Océano de Pietro Bracci, flanqueada por otras estatuas simbólicas representativas de la salubridad y la abundancia, por Filippo della Valle. El carro es tirado por caballos marinos, a su vez precedido por tritones. La fuente, la escultura y la arquitectura barroca se mezclan perfectamente en un espectáculo acuático fascinante. Una tradición famosa habla de la buena suerte que trae lanzar una moneda a las aguas con la mano derecha y sobre el hombro izquierdo, una garantía segura de que quien lo haga volverá alguna vez a la ciudad. Las monedas obtenidas se recogen diariamente y están destinadas por el municipio de Roma para obras de caridad. Fue profundamente renovada en 1998, cuando fue limpiada y su tubería fue completamente reemplazada. Su historia comienza con el emperador Agripa.

Ya existía un acueducto llamado de la Virgen, en uso durante la Edad Media. En épocas de Pablo V, en la mitad del siglo XV, fue restaurada y el agua fluía sobre una tina grande, con tres bocas. Sin embargo, las reformas se reanudaron sólo en 1570 por el Papa Pío V, que colocó la tina en el lado opuesto a la fuente de hoy. El Papa Urbano VIII (Barberini) (1623 – 1644) ordenó una transformación de la plaza y de la fuente y encargó el trabajo a Giovanni Lorenzo Bernini. Éste diseñó un nuevo acueducto, hasta conseguir la alineación con el de hoy. El Papa Inocencio XIII (Conti) (1721 – 1724) extendió las propiedades de su familia a la plaza de Trevi y al Palazzo Poli.

A principios del siglo XVIII la Fontana de Trevi se convirtió en algo que obligó a muchos arquitectos a trasladarse a Roma, por diversos concursos que se plantearon para su reforma. Son conocidos los dibujos de Nicola Michetti, Luigi Vanvitelli, Ferdinando Fuga y otros arquitectos italianos y extranjeros. El Papa Clemente XII Corsini (1730 – 1740), en 1731, licita otra reforma que es ganada por Nicola Salvi, quien comenzó la construcción de la fuente, en 1732, estableciendo el trabajo de acuerdo a un proyecto que recibió influencias del clasicismo monumental. Se retoma la idea de Urbano VIII, y Bernini, de contar a través de la arquitectura y la escultura la historia de la Virgen.

El Papa Clemente XII inauguró la nueva fuente, inacabada, en 1735. En 1740, sin embargo, la construcción se interrumpió de nuevo, no reanudándose hasta dos años después. A pesar de la muerte de Nicolás Salvi (1751), la obra continuó bajo la dirección de Giuseppe Panini, que finalmente la terminó en 1762. El mundo del cine no ha permanecido indiferente a la gloria y la fama de la fuente de Trevi. El monumento es el protagonista de una de las escenas más famosas del cine italiano y, quizás, que el mundo: en “La Dolce Vita”, de Federico Fellini, Anita Ekberg se sumerge en el agua, invitando a Marcello Mastroianni a hacer lo mismo.

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