El Moisés de San Pietro in Vincoli

Por • 10 ene, 2011 • Sección: Iglesias, Monumentos

El Moisés es una de las esculturas más famosas de Miguel Ángel. Es parte de la tumba que se encuentra en San Pietro in Vincoli, en Roma, construida por Michelangelo Buonarroti en 1505, por encargo para el sepulcro del  Papa Julio II, que completaron más de cuarenta años de cambios en el curso del proyecto original. Inicialmente, la tumba iba a ser creada como uno de los tres mausoleos de la historia, adornada con cuarenta estatuas de mármol y relieves de bronce, con una planta de 7 a 11 metros en cuyo interior se encontraría el sepulcro del Pontifex Maximus. El Moisés se ajustaría a la estatua de San Pablo. El Papa Julio II se entusiasmó con el proyecto, tanto que ordenó al artista a salir para elegir el mármol más adecuado para esta labor.

Miguel Ángel pasó ocho meses en Carrara, de mayo a diciembre de 1505 y así, mediante mulas, botes y, finalmente, rodillos y trineos, condujo los materiales más finos a la Piazza San Pietro. Se cree que el Moisés fue uno de los primeros trabajos del escultor. Pero al Papa Julio II no le gustaba el retraso de Miguel Ángel; estaba decidido a apoyar a Bramante, el arquitecto más famoso de esos años, con el diseño de una nueva iglesia que tomara el lugar de la antigua basílica de Constantino: la Piazza San Pietro. Debía ser el templo de la cristiandad y también debía contener la tumba entre sus enormes límites. Julio II comenzó con el diseño de lo que hoy es la Basilica di San Pietro; fue perdiendo el interés en su tumba señorial, distraído por otros asuntos y por otros artistas que no eran justamente Miguel Ángel. Éste, incluso, huyó de Roma, al tiempo que el mármol seguía llegando. Regresó dos años más tarde, con la esperanza de lanzar de nuevo el proyecto del Moisés. Sus expectativas se vieron decepcionadas y el Papa le encargó un nuevo trabajo que fue frustrante para él; sin embargo, fue quizá el más famoso y aclamado: el de la Capilla Sixtina. Unos meses más tarde, el Papa Julio II murió; luego llegaron León X, Adriano VI y Clemente VII, que incluso hurgaron planes para matar a Miguel Ángel y acabar así con el proyecto del Moisés. Esto obligó al artista a refugiarse en Florencia y lo llevó a decir amargamente que el Moisés era “la tragedia de mi vida”. Se había convertido en su obsesión.

Cuando el Papa Clemente VII muere, los herederos de Julio II reclaman que Miguel Ángel termine la tumba de su antepasado. Mientras tanto, pasaban los años y al llegar a 1545, exactamente 40 años más tarde, pudo completar el trabajo. Miguel Ángel había sido un vigoroso joven de 30 años y ahora era un anciano de setenta, y triste. Los herederos de Julio II, además, le acusaron de invertir su dinero en distintas empresas durante esas cuatro décadas. Lo que debería haber sido un magnífico mausoleo, ahora había sido reducido a una simple pared.

Moisés está representado en una posición sentada, con la cabeza barbada hacia la izquierda, el pie derecho apoyado en el suelo y la pierna izquierda levantada, sólo con los dedos descansando sobre la base. El brazo izquierdo está a la izquierda sobre el regazo, mientras que el derecho sostiene las tablas de la ley. La estatua, en su composición, expresa la solemnidad y majestuosidad del personaje bíblico. Para este trabajo, Miguel Ángel vuelve al San Juan Evangelista de Donatello. Los cuernos en la cabeza de Moisés son rayos de luz. De hecho, en la Biblia se informó de que Moisés bajó del monte Sinaí con dos rayos que se apartó de la frente. En hebreo antiguo “habló” está escrito como “Karen”, pero en las distintas traducciones se ha transformado en “Keren”, (cuerno), porque en la Edad Media se creía que Jesús sólo podría tener un rostro lleno de luz.

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Un comentario »

  1. Un moise* esce dalla pietra si vedono i pensieri di un anima portatrice di leggi morali per tutta l ´umanita*

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